{"id":1559,"date":"2017-06-20T13:33:16","date_gmt":"2017-06-20T17:33:16","guid":{"rendered":"https:\/\/dieecke.art\/?post_type=colaboraciones&#038;p=1559"},"modified":"2022-11-29T14:16:57","modified_gmt":"2022-11-29T17:16:57","slug":"la-letra-con-sangre-entra-2017","status":"publish","type":"colaboraciones","link":"https:\/\/dieecke.art\/eng\/colaboraciones\/la-letra-con-sangre-entra-2017","title":{"rendered":"La letra con sangre entra"},"content":{"rendered":"<p>Santiago, Chile, 2017<br \/>\nTexto curatorial por Andrea Pacheco sobre la exhibici\u00f3n de Jes\u00fas Monteagudo<\/p>\n<p>LA LETRA CON SANGRE ENTRA, por Andrea Pacheco G.<\/p>\n<p>\u00abEl crimen de Zamudio, expuesto p\u00fablica y obscenamente por los medios de comunicaci\u00f3n, logr\u00f3 conmocionar a una sociedad que en su totalidad castig\u00f3 el nivel de violencia y discriminaci\u00f3n a un joven homosexual de clase media, asesinado brutalmente. Pero la violencia transf\u00f3bica o los cr\u00edmenes de odio contra transexuales, travestis y prostitutas, que desde hace d\u00e9cadas existen, nunca han logrado tal conmoci\u00f3n. De hecho, no mucho tiempo despu\u00e9s de esta muerte, que termin\u00f3 impulsando una legislaci\u00f3n c\u00ednica, existieron cr\u00edmenes transf\u00f3bicos igualmente brutales e impunes. Entonces, la pregunta es: \u00bfPor qu\u00e9 ciertos cuerpos merecen ser llorados y otros no? Hace poco golpearon brutalmente a una compa\u00f1era transexual, pero ni los medios, ni los homosexuales, ni los movimientos LGTB consensuales con el Estado, dijeron algo. El poder esconde pol\u00edticas sexuales y all\u00ed, ciertos cuerpos convienen, y otros no.\u00bb<\/p>\n<p>Ernesto Orellana, dramaturgo y director teatral<\/p>\n<p>Integrante de CUDS, Colectivo Universitario de Disidencia Sexual<\/p>\n<p>El 2 de marzo de 2012, Daniel Zamudio, un joven de 24 a\u00f1os, fue brutalmente golpeado en un parque p\u00fablico de Santiago por cuatro hombres, de entre 19 y 26 a\u00f1os. Tres semanas despu\u00e9s muri\u00f3 producto de las secuelas de la agresi\u00f3n, que inclu\u00edan una oreja cercenada, piernas quebradas, cortes a la altura del est\u00f3mago en forma de esv\u00e1stica y quemaduras de cigarro en todo el cuerpo. Los detalles del crimen son estremecedores. Cuatro meses despu\u00e9s, el 24 de julio de 2012, fue publicada la Ley 20.609, conocida como Ley antidiscrimaci\u00f3n o Ley Zamudio. En su art\u00edculo 2\u00ba, la ley se\u00f1ala que: \u201centiende por discriminaci\u00f3n arbitraria toda distinci\u00f3n, exclusi\u00f3n o restricci\u00f3n que carezca de justificaci\u00f3n razonable (&#8230;) en particular cuando se funden en motivos tales como la raza o etnia, la nacionalidad, la situaci\u00f3n socioecon\u00f3mica, el idioma, la ideolog\u00eda u opini\u00f3n pol\u00edtica, la religi\u00f3n o creencia, la sindicaci\u00f3n o participaci\u00f3n en organizaciones gremiales o la falta de ellas, el sexo, la orientaci\u00f3n sexual, la identidad de g\u00e9nero, el estado civil, la edad, la filiaci\u00f3n, la apariencia personal y la enfermedad o discapacidad\u201d.<\/p>\n<p>La muerte de Daniel Zamudio fue tratada desde el primer momento como una agresi\u00f3n homof\u00f3bica, producto de una situaci\u00f3n de discriminaci\u00f3n sexual. Este an\u00e1lisis, aunque acertado, fue tambi\u00e9n incompleto. Durante el debate posterior, nadie habl\u00f3 nunca de lo que hab\u00eda en el fondo de este drama como motor de esa discriminaci\u00f3n: un acto de violencia sexual machista. Quiz\u00e1 porque siempre se ha entendido este delito como un ataque sexual directo hacia la mujer. Igual que la violencia machista presupone que el g\u00e9nero de la agredida siempre es femenino. Sin embargo, la violencia sexual machista no s\u00f3lo se dirige a las mujeres biol\u00f3gicamente nacidas. Es posible encontrar una macabra conexi\u00f3n entre la muerte de Daniel Zamudio y el asesinato de las turistas argentinas, Marina Menegazzo y Mar\u00eda Jos\u00e9 Coni, en Ecuador, por ejemplo; o la violaci\u00f3n m\u00faltiple de un grupo de hombres a una joven de 18 a\u00f1os, el pasado mes de julio, durante la Fiesta de los San Fermines, en Espa\u00f1a; o la muerte de Hilario Reyes Gallegos, Karla, transexual asesinada a golpes en Ciudad Ju\u00e1rez y a quien la artista mexicana, Teresa Margolles, dedicaba su proyecto en la \u00faltima Manifesta de Z\u00farich. (La situaci\u00f3n de Ciudad Ju\u00e1rez es dantesca en este sentido. Desde el a\u00f1o 1993, vienen siendo torturadas, violadas y asesinadas de forma sistem\u00e1tica cientos de mujeres, travestis, homosexuales y transexuales en esa ciudad mexicana). \u00bfCu\u00e1l es el factor com\u00fan en todas estas muertes? El perfil del agresor. Todxs han sido v\u00edctimas de la violencia ejercida por uno o varios hombres, desde una postura mis\u00f3gina, de superioridad y dominaci\u00f3n sobre lo femenino o, m\u00e1s precisamente, sobre lo \u201cno masculino\u201d.<\/p>\n<p>Durante sus a\u00f1os de residencia en Santiago, Jes\u00fas Monteagudo (Barcelona, 1983) ha desarrollado un grupo de obras en torno a esta clase de violencia. En sus cuadros bordados (Synonymus y Sin\u00f3nimos), Monteagudo se ha detenido en el lenguaje, tan creativo como ofensivo, con el que se califica a los homosexuales en varios pa\u00edses hispanoparlantes. Son m\u00e1s de doscientas las palabras que ha encontrado: mo\u00f1as, hueco, joto, brito, sarasa, trolo, julay; o expresiones como: camina por la acera de enfrente, se le derrite el helado, le gusta el arroz con popote, entre otras decenas. El artista transcribe en la tela estas palabras utilizando el estereotipo femenino por antonomasia: el bordado. Las obras son gr\u00e1ciles, sutiles, delicadas, pero incorporan el peso de su violencia sem\u00e1ntica. Hasta los huevos, la performance que realiz\u00f3 en el Museo de la Solidaridad Salvador Allende, donde invitaba a romper 91 huevos pintados de rosa contra un muro de concreto, fue quiz\u00e1 una respuesta inevitable frente a la agresi\u00f3n verbal con la que se burlan de gays, lesbianas y trans, de forma cotidiana, las personas heterosexuales en distintos lugares del mundo.<\/p>\n<p>La exposici\u00f3n que presenta en Galer\u00eda Die Ecke, es tambi\u00e9n una respuesta a este contexto -el chileno- en el que Monteagudo ha vivido los \u00faltimos cuatro a\u00f1os y donde el caso de Daniel Zamudio le result\u00f3 paradigm\u00e1tico. Tres bordados de gran tama\u00f1o reproducen im\u00e1genes aleatorias que Monteagudo encontr\u00f3 en Internet utilizando frases extra\u00eddas de la Ley 20.609 como motor de b\u00fasqueda. Evidentemente, las frases sueltas y descontextualizadas (El imperio del derecho, Goce y ejercicio), ofrecieron im\u00e1genes inconexas, dentro de las cuales el artista decidi\u00f3 seleccionar las que le resultaron m\u00e1s \u201camables\u201d. Como contrapunto frente a esta clase de violencia que inspira todo su trabajo, el artista opt\u00f3 por las im\u00e1genes que, de alguna forma, \u201crespiraban cierta bondad\u201d, dice.<\/p>\n<p>Las otras dos obras presentes en la exposici\u00f3n operan, sin embargo, desde la absoluta literalidad. Una piedra de 7 kg en medio de una sala puede significar muchas cosas. En este caso, simboliza la peor de todas: es el cuerpo del delito o uno de ellos m\u00e1s bien, con toda la carga que impone su posibilidad de convertirse en un arma letal. Lo mismo que el rojo oscuro con el que el artista ha transcrito el texto de la Ley sobre el papel. Monteagudo ha utilizado 250 ml de su propia sangre, como tinta para esta serie de serigraf\u00edas donde pueden leerse los 18 art\u00edculos de la Ley Zamudio. Un gesto que compromete su organismo, su propia sangre en representaci\u00f3n de tanta sangre derramada, para estampar una serie de palabras que contin\u00faan siendo in\u00fatiles. Pese a la agilidad y el empe\u00f1o de sus impulsores, este texto legal no ha logrado todav\u00eda detener la violencia machista, aut\u00e9ntica epidemia de nuestro tiempo.<\/p>\n<p>Entre 1780 y 1785 Francisco de Goya pinta La letra con sangre entra. El cuadro retrata a un profesor azotando a nalga viva a uno de sus alumnos dentro de una sala de clases, frente a la completa indefensi\u00f3n de sus compa\u00f1eros. Se trata de una cr\u00edtica evidente hacia el maltrato infantil, asunto que Goya vuelve a abordar unos a\u00f1os despu\u00e9s en uno de sus grabados, Si quebr\u00f3 el c\u00e1ntaro, de la serie Los Caprichos. Una escena como esta es imposible siquiera de imaginar en un contexto como el actual. Esto podr\u00eda hacernos creer que, al igual que aquella nefasta manera de educar a los ni\u00f1os en el siglo XVIII, es posible erradicar alg\u00fan d\u00eda la violencia machista que hoy afecta a millones de mujeres, homo y transexuales de todo el mundo. O quiz\u00e1 no, quiz\u00e1 por el contrario, sea necesario pensar en imponer la fuerza, incluso el castigo f\u00edsico, para re-educar pues por ahora, ni escritas con sangre, estas le<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Texto curatorial por Andrea Pacheco sobre la exhibici\u00f3n de Jes\u00fas Monteagudo<br \/>\nSantiago, Chile, 2017<\/p>","protected":false},"template":"","class_list":["post-1559","colaboraciones","type-colaboraciones","status-publish","hentry"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dieecke.art\/eng\/wp-json\/wp\/v2\/colaboraciones\/1559","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/dieecke.art\/eng\/wp-json\/wp\/v2\/colaboraciones"}],"about":[{"href":"https:\/\/dieecke.art\/eng\/wp-json\/wp\/v2\/types\/colaboraciones"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dieecke.art\/eng\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1559"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}